Dios le ha dado al hombre el
libre albedrío para la elección de decisiones, sean estas buenas o malas. Sin
duda todo lo que el hombre siembra eso también cosechará, lo cual implica que
toda decisión en la vida tendrá una consecuencia, para que esta sea positiva es importante dirigir las acciones
mediante la base sólida que representan los valores y principios
judeocristianos. A medida que esto ocurra, entonces podremos estar convencidos
que nuestro proceder es el correcto y por ende disfrutar de cosechas
agradables, estando convencidos y en paz que hemos accionado conforme a lo
ético y moral, puesto que nos apegaremos a vivir conforme a la voluntad de
Dios.
Son decenas las decisiones que se
toman día con día, por lo que cada momento el ser humano se encuentra expuesto
frente a una decisión, la cual sin importar su dimensión debe ser solventada de
forma oportuna. Esto último porque es común observar que se le brinda mayor
valoración e importancia a aquellas decisiones complejas en donde la ética y la
moralidad pueden estar expuestas al decaimiento, sin embargo se considera que
las decisiones deben ser valoradas y tomadas en cuenta con el mismo nivel de
compromiso. La Biblia nos habla con relación a que aquel que se hallado fiel en
lo poco, en lo mucho también lo será (Mateo 25:21). Se considera que a medida
que una persona es capaz de responder efectivamente a las exigencias menores de
la vida, entonces más adelante podrá accionar de forma correcta, ya que las
buenas decisiones se habrán convertido en un estilo de vida.
Sin duda, en la toma de decisiones
influyen varios factores que de una u otra manera determinan la capacidad de
una persona para responder de forma oportuna ante una situación en concreto.
Entre estos factores se consideran importante: estilos de crianza, el cultivo
de valores en la infancia, la práctica continua y permanente de moral y ética,
hábitos de vida basados en principios cristianos y por supuesto el accionar
apegándose al mejor modelo de vida, siendo este el que Jesús expuso a través de su ejemplo. Lastimosamente
no todos los individuos han tenido las mismas ventajas y oportunidades de vida
para poder ser competentes en la toma de decisiones, es decir los factores
expuestos anteriormente no han estado presentes en algunos individuos generando
entonces la carencia de toma de decisiones oportunas.
Otro elemento importante que
conviene resaltar, es que a medida que una persona se rodee de personas sabias
entonces podrá aprender de ellas y se beneficiará de mantenerse en un entorno
saludable. La Biblia explica que el que anda con sabios, sabio será; mas el que
se junta con necios será quebrantado (Proverbios 13:20). Muchas personas pueden
tener una opinión sobre cual es la mejor decisión a tomar, sin embargo es
importante optar por el consejo de aquellos que andan cerca de Dios, y
reconocer que el consejo se apegue en gran medida en las verdades de la palabra
de Dios.
De forma particular, se ha
observado como las decisiones afectan la vida de muchas personas, sobre todo en
el ámbito familiar, social y laboral. Específicamente en el área familiar,
vemos como cientos de familias alrededor del mundo están atravesando por
problemas que han ocasionado la ruptura dentro del núcleo familiar, matrimonios
que han optado por la separación o divorcio como único medio de solución ante
los conflictos. Así mismo vemos a nivel social, como la violencia, asesinatos y
actos ilícitos ha incrementado debido a la carencia de capacidad en la toma de
decisiones de miles de ciudadanos.
Por otro lado, a nivel laboral se
puede observar como varias empresas, industrias e instituciones publicas y
privadas han tenido que enfrentarse ante conflictos legales por la carencia de
moral y ética, desde dejar de pagar impuestos como delitos menores, hasta
acudir a la corrupción que ha generado delitos mayores. Sin dejar a un lado, Así también como miles de trabajadores no han
logrado cumplir con los requerimientos del puesto laboral que se le han
otorgado, mostrando indiferencia ante las obligaciones, por la falta de valores
y ética profesional, lo cual es tan común observar en nuestro contexto.
Con relación a lo abordado en el
párrafo anterior, conviene resaltar las situaciones actuales que se viven en el
país de Guatemala, relacionado con eventos de corrupción que implican a varios
funcionarios públicos del país, ya que decenas de personas son acusada de
delitos tales como: cohecho pasivo, lavado de dinero, asociación ilícita y
financiamiento electoral ilícito. Este es un ejemplo claro de las consecuencias
que pueden generar las malas decisiones, incluso puede orillar a las personas a
enfrentar la ley, esto debido a que la carencia de valores, principios, moralidad
y ética han generado conductas y acciones corrompidas, las cuales han afectado
tanto la vida personal del sujeto involucrado, como la vida familiar y social.
Para evitar llegar a estos
extremos, de estar siendo acusados o juzgados a nivel legal por nuestras
acciones incorrectas, generadas como consecuencia a una mala decisión, es
importante comenzar a fomentar los valores de vida desde la infancia, desde el
hogar se deben infundir estilos de vida correctos, los padres de familia tienen
la responsabilidad primordial de enseñar a los menores a conducirse sobriamente
para entonces generar adultos comprometidos y responsables de sus acciones,
brindando a la sociedad ciudadanos rectos y capaces de actuar conforme la
justicia y equidad. Esto es de suma importancia para menguar la violencia,
corrupción, injusticia, maldad, etc.
Cuando se toman las decisiones
correctas, no importa realmente lo que otros piensen, sino más bien agradar a Dios con nuestras
acciones, es decir a medida que nos apeguemos a la palabra de Dios y accionamos
conforme a su voluntad, entonces estaremos convencidos que nuestras decisiones
estarán encaminadas a una dirección oportuna. Las decisiones presentes
repercutirán en el futuro, por ello debemos ser cautelosos y cuidadosos en
aprovechar de forma sabia las oportunidades que se nos presentan para asegurar
un futuro esperanzador y prometedor.
Concluyendo, es importante
mencionar que la toma de decisiones correctas son fundamentales, tomando en
cuenta que las acciones propias son la consecuencia de las elecciones, prácticamente
los actos se derivan de la responsabilidad que una persona posee ante la vida,
por lo que dicho valor es básico para que el proceder conductual se apegue a lo
aceptado tanto de forma personal, social como familiar. Así mismo tener
presente el principio de siembra y cosecha, experimentando la seguridad y
tranquilidad de que toda buena decisión traerá consigo una consecuencia
correcta, independientemente del tipo de decisión a tomar, hay que responder
con el mismo compromiso e integridad, puesto que si hemos sido fieles al
responder correctamente en las decisiones sencillas, también lo seremos al
responder en las decisiones complejas; ya que se ha vuelto un estilo de vida
ético y moral.
Como reflexión final, Steven
Covey a través de la siguiente frase, enfatiza sobre la toma de decisiones
efectivas: "No soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones". Lo cual nos anima a que las decisiones marcan nuestro futuro, no son las casualidades o las circunstancias si no la actitud que se presenta ante las mismas, acompañadas de decisiones oportunas y eficaces.
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