domingo, 7 de agosto de 2016

La importancia de tomar buenas decisiones en la vida


Dios le ha dado al hombre el libre albedrío para la elección de decisiones, sean estas buenas o malas. Sin duda todo lo que el hombre siembra eso también cosechará, lo cual implica que toda decisión en la vida tendrá una consecuencia, para que esta sea positiva es importante dirigir las acciones mediante la base sólida que representan los valores y principios judeocristianos. A medida que esto ocurra, entonces podremos estar convencidos que nuestro proceder es el correcto y por ende disfrutar de cosechas agradables, estando convencidos y en paz que hemos accionado conforme a lo ético y moral, puesto que nos apegaremos a vivir conforme a la voluntad de Dios.    

Son decenas las decisiones que se toman día con día, por lo que cada momento el ser humano se encuentra expuesto frente a una decisión, la cual sin importar su dimensión debe ser solventada de forma oportuna. Esto último porque es común observar que se le brinda mayor valoración e importancia a aquellas decisiones complejas en donde la ética y la moralidad pueden estar expuestas al decaimiento, sin embargo se considera que las decisiones deben ser valoradas y tomadas en cuenta con el mismo nivel de compromiso. La Biblia nos habla con relación a que aquel que se hallado fiel en lo poco, en lo mucho también lo será (Mateo 25:21). Se considera que a medida que una persona es capaz de responder efectivamente a las exigencias menores de la vida, entonces más adelante podrá accionar de forma correcta, ya que las buenas decisiones se habrán convertido en un estilo de vida.

Sin duda, en la toma de decisiones influyen varios factores que de una u otra manera determinan la capacidad de una persona para responder de forma oportuna ante una situación en concreto. Entre estos factores se consideran importante: estilos de crianza, el cultivo de valores en la infancia, la práctica continua y permanente de moral y ética, hábitos de vida basados en principios cristianos y por supuesto el accionar apegándose al mejor modelo de vida, siendo este el que Jesús  expuso a través de su ejemplo. Lastimosamente no todos los individuos han tenido las mismas ventajas y oportunidades de vida para poder ser competentes en la toma de decisiones, es decir los factores expuestos anteriormente no han estado presentes en algunos individuos generando entonces la carencia de toma de decisiones oportunas.

Otro elemento importante que conviene resaltar, es que a medida que una persona se rodee de personas sabias entonces podrá aprender de ellas y se beneficiará de mantenerse en un entorno saludable. La Biblia explica que el que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado (Proverbios 13:20). Muchas personas pueden tener una opinión sobre cual es la mejor decisión a tomar, sin embargo es importante optar por el consejo de aquellos que andan cerca de Dios, y reconocer que el consejo se apegue en gran medida en las verdades de la palabra de Dios.


De forma particular, se ha observado como las decisiones afectan la vida de muchas personas, sobre todo en el ámbito familiar, social y laboral. Específicamente en el área familiar, vemos como cientos de familias alrededor del mundo están atravesando por problemas que han ocasionado la ruptura dentro del núcleo familiar, matrimonios que han optado por la separación o divorcio como único medio de solución ante los conflictos. Así mismo vemos a nivel social, como la violencia, asesinatos y actos ilícitos ha incrementado debido a la carencia de capacidad en la toma de decisiones de miles de ciudadanos.

Por otro lado, a nivel laboral se puede observar como varias empresas, industrias e instituciones publicas y privadas han tenido que enfrentarse ante conflictos legales por la carencia de moral y ética, desde dejar de pagar impuestos como delitos menores, hasta acudir a la corrupción que ha generado delitos mayores. Sin dejar a un lado,  Así también como miles de trabajadores no han logrado cumplir con los requerimientos del puesto laboral que se le han otorgado, mostrando indiferencia ante las obligaciones, por la falta de valores y ética profesional, lo cual es tan común observar en nuestro contexto.

Con relación a lo abordado en el párrafo anterior, conviene resaltar las situaciones actuales que se viven en el país de Guatemala, relacionado con eventos de corrupción que implican a varios funcionarios públicos del país, ya que decenas de personas son acusada de delitos tales como: cohecho pasivo, lavado de dinero, asociación ilícita y financiamiento electoral ilícito. Este es un ejemplo claro de las consecuencias que pueden generar las malas decisiones, incluso puede orillar a las personas a enfrentar la ley, esto debido a que la carencia de valores, principios, moralidad y ética han generado conductas y acciones corrompidas, las cuales han afectado tanto la vida personal del sujeto involucrado, como la vida familiar y social.

Para evitar llegar a estos extremos, de estar siendo acusados o juzgados a nivel legal por nuestras acciones incorrectas, generadas como consecuencia a una mala decisión, es importante comenzar a fomentar los valores de vida desde la infancia, desde el hogar se deben infundir estilos de vida correctos, los padres de familia tienen la responsabilidad primordial de enseñar a los menores a conducirse sobriamente para entonces generar adultos comprometidos y responsables de sus acciones, brindando a la sociedad ciudadanos rectos y capaces de actuar conforme la justicia y equidad. Esto es de suma importancia para menguar la violencia, corrupción, injusticia, maldad, etc.

Cuando se toman las decisiones correctas, no importa realmente lo que otros piensen,  sino más bien agradar a Dios con nuestras acciones, es decir a medida que nos apeguemos a la palabra de Dios y accionamos conforme a su voluntad, entonces estaremos convencidos que nuestras decisiones estarán encaminadas a una dirección oportuna. Las decisiones presentes repercutirán en el futuro, por ello debemos ser cautelosos y cuidadosos en aprovechar de forma sabia las oportunidades que se nos presentan para asegurar un futuro esperanzador y prometedor. 


Concluyendo, es importante mencionar que la toma de decisiones correctas son fundamentales, tomando en cuenta que las acciones propias son la consecuencia de las elecciones, prácticamente los actos se derivan de la responsabilidad que una persona posee ante la vida, por lo que dicho valor es básico para que el proceder conductual se apegue a lo aceptado tanto de forma personal, social como familiar. Así mismo tener presente el principio de siembra y cosecha, experimentando la seguridad y tranquilidad de que toda buena decisión traerá consigo una consecuencia correcta, independientemente del tipo de decisión a tomar, hay que responder con el mismo compromiso e integridad, puesto que si hemos sido fieles al responder correctamente en las decisiones sencillas, también lo seremos al responder en las decisiones complejas; ya que se ha vuelto un estilo de vida ético y moral.

Como reflexión final, Steven Covey a través de la siguiente frase, enfatiza sobre la toma de decisiones efectivas: "No soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones". Lo cual nos anima a que las decisiones marcan nuestro futuro, no son las casualidades o las circunstancias si no la actitud que se presenta ante las mismas, acompañadas de decisiones oportunas y eficaces.











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